¡Ay soledad!
¿Por qué me persigues?
¡Vete!
Que no quiero estar contigo.
¿Es por castigo, venganza?
Orgullo, vanidad...
¿O la voz de mi conciencia?
No sé. No te conozco.
Indiferencia eres tú:
que es el peor enemigo
que acecha...
en la oscuridad del alma.
Eres eco del silencio.
No sabes hablar,
ni escuchar.
No eres nada, la nada.
Pozo tenebroso;
de penas y de tristezas.
Puerta de entrada al infierno.
Antesala de la muerte.
Abono de planta seca.
¡Vete! ¡Vete!
No quiero verte.
jueves, 21 de febrero de 2008
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